Seguir las huellas de Charlie
Un modelo puertorriqueño inspira a otros
por Elisabeth Román

Muchos años después de la muerte de Carlos Manuel, muchas personas atribuyen el crecimiento de su fe a las enseñanzas recibidas de él, junto con la integridad de su vida y su servicio ejemplar. Otros dicen que el amor intenso por Cristo de este laico despertó en ellos la vocación a la vida religiosa.
Carlos Manuel Rodríguez, el primer beato de Puerto Rico es un ejemplo perfecto de cómo nada puede interponer-se en el camino de la propagación del conocimiento y el amor de Cristo. Charlie, como se le conoce en Puerto Rico, no pudo conseguir un título universitario debido a su mala salud desde los 13 años, pero no utilizó su enfermedad como excusa y cons-tantemente se esforzó por inspirar a otros a estudiar. Por medio de su trabajo en la Universidad de Puerto Rico, Carlos Manuel ayudó tanto a alumnos como a profesores a alcanzar una mejor comprensión de la liturgia. También participó en presentaciones y paneles sobre diversos temas y se distinguió por su énfasis en la importancia de la vida litúrgica.
Aunque se vio forzado a dejar sus estudios después de solamente un semestre, Carlos Manuel trabajó como oficinista en la Estación Experimental de Agricultura de la Universidad, donde también traducía documentos del inglés al español. Fue también recopilando artículos sobre temas litúrgicos, que traducía y editaba y empezó a publicar Liturgia y Cultura Cristiana, publicaciones a las que dedicaba largas horas. Cada vez más convencido de que la “liturgia es la vida de la Iglesia” (a través de la proclamación de la palabra, la Eucaristía y los sacramentos), organizó un círculo de reflexión sobre la liturgia.
Sus hermanos Pepe y Haydee eran ya profesores de la Universidad y Carlos Ma-nuel consiguió su deseo de dar a conocer a Cristo a profesores y alumnos. Pronto comenzó a tener seguidores y se trasladaron al Centro Católico Universitario donce organizó el Círculo de Cultura Cristiana. También llevó a cabo Jornadas de Vida Cristiana para beneficio de los universitarios que deseaban conocer y saborear las estaciones litúrgicas.
El beato Carlos Manuel murió a los 44 años. Después de todas sus complicaciones de salud desde niño, sucumbió a un cáncer el 13 de julio de 1963. Aunque pasó casi toda su vida con dolores, en lugar de amargarse aprovechó sus circunstancias para acercarse más y más al amor de Cristo.
- Inicie sesión para enviar comentarios
- Enviar esta página
- In English





