Horóscopos, tarot, adivinas
Seguro que alguna vez—o muchas—has mirado tu horóscopo o las descripciones de personalidad que se hacen según las fechas de nacimiento. Es divertido, pero está bastante claro que no se puede creer mucho en eso. Es más o menos benigno y a veces tiene coincidencias sorprendentes. Pero el creer en cartas astrales, en lecturas de la fortuna, o en encantamientos puede traer consecuencias y problemas. Por ejemplo, nos cuenta un amigo que vio en una revista una receta explicando cómo atraer a un hombre. Al parecer, la receta no era sólo cosa de un mes, sino que cada mes se ofrecía un encantamiento para distintas cosas. A veces los anuncios para todo esto aparecen junto con imágenes católicas y pueden confundirse con las creencias de la tradición de la iglesia, o con religiosidad popular.

Los amuletos, adivinos, horóscopos, cartas del tarot y otras muchas formas de predecir el futuro, cambiar el presente, o ponernos en comunicación con los fallecidos, nos atraen. No podemos olvidar a los que les atraen los hechiceros, pociones y conjuras para intentar causar el mal y el daño a los demás. A muchos les impulsa la curiosidad. Otros creen verdaderamente en su eficacia. Sin embargo, comprar los objetos que se venden, pagar por los servicios de hechiceros o adivinos, sólo sirve para dejarnos con un poco menos de dinero, darnos un falso sentido de seguridad y adentrarnos en un mundo que desconocemos.
A la Iglesia no le gustan estas cosas y no es porque desee que la gente se aburra, o le moleste la diversión con los horóscopos, por ejemplo. Tampoco es que no quiera el bien que—según estos encantamientos—le podría venir a la persona. Lo que ocurre es que la Iglesia considera que, al poner la fe en objetos, encantamientos, adivinanzas y cartas de tarot, se intenta usurpar el poder que le corresponde solamente a Dios. Es decir, el intentar controlar el futuro, la historia, e incluso la enfermedad y la muerte, en vez de afianzar nuestra confianza y dependencia de Dios lo que hace es esclavizarnos a fórmulas. Es hacer dios a algo que no lo es. Sólo tenemos un Dios. Según el Catecismo de la Iglesia Católica: Estas prácticas “están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios”. (CIC 2116)
¿En quién o en qué confías tú? A veces es posible que tengas un pensamiento científico que te impide creer en Dios y en las enseñanzas de la Iglesia por considerarlas poco demostrables. Y ¿esto? ¿Es mucho más demostrable o probable?
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